El papel de las mujeres
Hasta ahora solamente dos cosas me han detenido a seguir escribiendo: los apuros y las mujeres. Los primeros están cada día, en cada escritorio, en cada recado de la contestadora, mientras que las mujeres llegan en menor proporción, y aún así, en mi caso son las que me han detenido por más tiempo. No sé por qué sucede cada vez que me engancho con alguien. No hay excepciones. Y pasa que me olvido del cuaderno, del teclado, de la pluma y me sumerjo en unos ojos profundamente inciertos, por la sencilla razón de arriesgarme ante lo inexplicable.
Cuando pasa el tiempo y me doy cuenta que aquella mujer me volvió hacer una mala jugada, veo que los libros están cubiertos de polvo, así como la pluma, el teclado y el cuaderno. Los tomo de vuelta, me golpeo la cabeza sin creer que nuevamente he caído en los encantos de unos ojos. Me prometo en silencio no volverlo hacer, pero sé, también en silencio, que me será imposible.
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ania -